martes, 25 de agosto de 2009

Dimmuborgir



Cerca de las orillas del lago, esta zona es una acumulación de restos de lava de caprichosas formas, que al modo de la Ciudad Encantada de Cuenca reciben nombres más o menos afortunados según el parecido de las rocas. La más celebrada es la que lleva el nombre de la Iglesia, con un arco muy bien definido.
Estas figuras se originaron al emerger depósitos de agua atrapados bajo la lava por conductos verticales, enfriando la lava circundante. El resto fue arrastrándose hacia el lago, dejando tras de sí estos pináculos que la erosión a terminado de modelar.






Desde este lugar se tienen unas magníficas vistas de todo el lago, y en particular del gran cono de escoria y cenizas de Hverfell, formado en una erupción de hace 2500 años.



Námaskard



Éste área es una gran colección de charcos de barro en ebullición y fumarolas que despiden debajo de las rocas grandes chorros de vapor, silbando como una locomotora antigua.



Krafla



Este nombre agrupa diversas manifestaciones volcánicas de gran actividad reciente. Se trata de un área en activo a día de hoy. La última erupción considerable tuvo lugar en 1984, pero a día de hoy la actividad sigue siendo notable.



La entrada al área está marcada por una gran central geotermal, que con sus tuberías a lo largo de un montaña cercana aprovecha el calor del subsuelo para la generación de energía. Éste procedimiento se utiliza en varios centros del país, siendo lo suficientemente rentable como para abastecer a toda la población e incluso ofrecer energía gratuita a empresas extranjeras para que se afinquen aquí.



Recorremos el perímetro de un cráter de fisura repleto de charchas sulfurosas y hendiduras humeantes. Los cráteres de fisura no son el típico cono volcánico que todos tenemos en mente con la palabra “volcán”, sino como su nombre indica, aberturas longitudinales que abarcan decenas de kilómetros en este caso. Su fuerza destructiva es aún mayor, dado que la lava emerge a menor altura y tiene que recorrer menos distancia para abarcar el área colindante.








En el camino podemos observar los restos de las diferentes erupciones, unas más antiguas, colonizadas por una tímida vegetación, otras más recientes, enfriadas pero aún desnudas, y la más reciente de 1984, negra y aún caliente…





Las traicioneras grietas en el terreno tienen su peligro. Hay que andar con ojo… Se forman porque la roca sólida es más densa que la lava semilíquida. Al enfriarse, se compacta, y lógicamente se agrieta.

Bjarnarflag



Nuestra primera parada en el área del lago Mývatn es en esta zona de enorme potencial geotermal. Como la senda para Dettifos era más larga y accidentada de lo previsto, llegamos justos para comer. Lo cierto es que las comidas son bastante más flexibles en cuanto a horario que las cenas. Tal vez por la sencillez de las primeras (una sopa/crema del día, sándwiches, algún guiso de cordero y skyr, la crema de yogurt orgullo nacional), en muchos sitios es fácil “repostar” hasta bien entrada la tarde, en establecimientos tipo autoservicios.





En Bjarnaflag comemos en unas piscinas al aire libre con agua que mana del manantial cercano a 40 grados. Aunque hay algunas salidas cercanas de vapor a 100 grados, convenientemente acotadas.

Éste área es famosa en Islandia porque desde hace mucho se ha tratado de explotar para el cultivo dadas sus condiciones de temperatura interna. Es célebre la primera cosecha de patatas, muy rápida y con rendimiento excelente. Eso sí, al sacarlas de la tierra aparecieron todas cocidas…

El lago Mývatn



Este lago es de una gran belleza, con sus islotes verdes y una aguas habitualmente remansadas. Pero no es esto lo que lo hace más visitado. A su alrededor se suceden los más variados y sorprendentes fenómenos volcánicos. Conos de escoria inmensos, cráteres de fisura activos, lagunas sulfurosas, charcos de barro humeante, fumarolas, ríos de lava solidificada y muchas más se engarzan alrededor del lago.





El Mývat, por su parte, recibe su nombre (lago de las moscas) por la infinidad de estos bichejos, pequeños e insistentes que lo habitan. Afortunadamente lo hacen sólo en la ribera y aparecen esencialmente al atardecer. Vamos, que no son para tanto.

Dettifoss



Dettifoss es la catarata más caudalosa de Europa. En verano alcanza los 500 metros cúbicos por segundo de agua con sedimentos arrastrados por su inmensa fuerza. La caída de 44 metros es apenas perceptible, ya que la violencia del desagüe es tal que la nube de agua levantada impide una visión del fondo.



No es desde luego la catarata más bonita, pero sin duda puede ser la más impresionante, ya que el estruendo y la velocidad del agua la hacen única. Para llegar hasta ella hay que recorrer unos treinta kilómetros (y los mismos de vuelta…) por una pista de grava bastante accidentada.

Jökulsargljufur



Este sencillo nombre es el de un parque nacional situado en el sector norte de la isla. Ya hemos cubierto el sur y el este, y la etapa de hoy nos servirá para completar la mitad oriental de la zona norte.



El parque nacional está asociado al trepidante río Jökulsá, que nace en el viejo conocido glaciar gigante Vatnajökul, que desagua en tres vertienes, sur, este y norte.
El cañón que forma el río glaciar tiene una profundidad de más de cien metros en algunos tramos.

Algunos animales

Islandia es un paraíso natural, pero a la vez un infierno. Por ello, no muchos animales pueden adaptarse a su clima.



Los que más vemos, aves aparte, son estas ovejas rechonchas (si fueran más altas se las llevaría el viento), que están por todas partes, en los montes más perdidos y lejos de cualquier ser humano. Incluido las cartas de los restaurantes, donde siempre hay cordero, y muchas veces sólo cordero como carne. En jamón semicurado, en filete, la cabeza al completo ojos incluidos… pero nada de paletillas a la castellana, lástima…





Siempre están en grupos minúsculos de dos o tres como mucho, no en rebaños, y su comportamiento parece más parecido a las cabras. Hasta parecen un poco listas y todo… Eso sí, cruzan las carreteras cuando quieren, y a veces se quedan…





El siguiente mamífero tras el cordero que más abunda es el caballo islandés. Hay miles, sueltos en las praderas o en cualquier granja. Son bajos, con patas fuertes y unas grandes melenas. Muy amigables. Por lo visto, tienen un paso más que el resto de caballos, entre trote y galope, ideal para la montaña.






Los cisnes. Nos sorprende verlos por estas latitudes, en zonas abiertas e inhóspitas y en el mar. La imagen que tenemos es la de parques urbanos, pero aquí hay muchos y no se acercan para que les des pan…





Aves a miles, y de gran variedad. Muchos patos, gaviotas varias, alcas, eiders (los de las plumas de los edredones) y muchas más que por nuestro vasto desconocimiento ornitológico no logramos identificar ni escindir de los tipos anteriores. Y frailecillos, nuestra asignatura pendiente, de momento…

Focas. Sí, hemos visto alguna asomando la cabeza o haciendo una cabriola. En las zonas más inaccesibles y en algunas pequeñas islas parece que hay bastantes, aunque no hemos visto colonias enteras.

Y los que no hemos visto, renos, zorros árticos y los dichosos frailecillos...

Por los fiordos del este



La etapa de hoy nos lleva por la costa este, entre Hofn y Eidar. Los fiordos del este son una de las zonas menos transitadas de Islandia, aunque sus paisajes son fascinantes. Grandes acantilados cayendo sobre el mar, farallones rocosos colonizados por el verde y las aves, inmensas lenguas de agua internándose hasta el fondo del fiordo…





















Las poblaciones, como todas, pequeñas pero bien dotadas. En Djupivogur hacemos un alto para comer, cerca del puerto. Terminamos el día en Seydisfjordur , puerto al que llega el único barco de pasajeros que viene del continente, en concreto de Dinamarca, un par de veces por semana. Como hoy no tocaba, la calma era absoluta.

En este fiordo se produjo la única acción bélica de la Segunda Guerra Mundial en territorio islandés, cuando aviones alemanes bombardearon el barco cisterna El Grillo (me aseguraba una local que en efecto, el barco era de construcción española). El barco fue hundido al día siguiente del ataque por la tripulación para evitar la vuelta de la aviación alemana y la consiguiente deflagración que habría significado la destrucción de la ciudad. No hubo víctimas. La historia se puede leer con detalle en el reverso de las botellas de cerveza “El Grillo”, elaborada aquí. Lo que pasa es que está escrita en seis partes, por lo que si quieres leerla completa, tienes que invitar a unos amigos…

Hofn





Hoy dormimos en Arnanes, a escasos cinco kilómetros de Hofn (que significa puerto), una péqueña población con todo lo imprescindible, como un supermercado considerable, un par de gasolineras, un hotel y tres o cuatro restaurantes, además de oficina de correos, como en todas partes.




El puerto es base de una no muy grande flota pesquera, que es la base de la economía local. Y de buena parte de la del país. El setenta por ciento de las exportaciones de Islandia son de pescado, en especial bacalao.

Jokulsarlon



Esta laguna glacial que desemboca en el mar tiene pocos años de vida y es posible que le queden pocos. En Islandia las cosas son así. La tierra está más viva que en ninguna parte, y el paisaje cambia.


















Pero mientras tanto, es uno de los lugares más espectaculares. Los icebergs desprendidos del glaciar avanzan lentamente hasta el mar, donde las impetuosas olas los van desgastando y empujándolos a la playa, donde agonizan convertidos en pequeños trozos de hielo, transparentes como el cristal.












Poco que decir, más que la contemplación del movimiento de los icebergs puede atraparte durante horas. Ah, y que aquí hemos visto nuestras primeras focas, remontando la corriente.